|
VISITAS GUIADAS AL CASTILLO DE MIRANDA DE EBRO
Dado el éxito que están obteniendo las visitas guiadas "Descubre el Castillo", el Ayuntamiento ha estructurado un nuevo calendario para retomar esta iniciativa con el fin de posibilitar el conocimiento de una parte de la historia de la ciudad.
El nuevo calendario,con tres turnos diarios ( a las 11:00, 12:00 y 13:00 horas) sería :
Junio, días 2 y 16
Julio, día 28
Agosto,día 11
Septiembre, días 1 y 29
Octubre, día 20
Las reservas se efectuarán conforme al orden de llamada en el Tfno.: 947-34 91 17, o en las dependencias del Archivo Municipal (Plaza de España,8-bajo).
El Castillo
En el cerro de La Picota, desde donde se domina el puente sobre el Ebro y la ciudad, existen los restos del antiguo Castillo de Miranda de Ebro.
Muchos viajeros que pasaron por la villa a lo largo de la historia nos hablan de su existencia: Jovellanos, Madoz, Mellado, Valverde, Amador de los Ríos, Sáez... Entre ello, Madame D´Aulnoy, quien en 1681 escribe “se ve sobre lo alto de un monte el castillo con varias torres”.
Los orígenes de su construcción se remontan a mediados del siglo XIV: en 1358 el Obispado de Calahorra cede al Conde Don Tello, Señor de Vizcaya y hermanastro de Pedro I el Cruel, el terreno que ocupaba la Iglesia de Santa María en La Picota para levantar un castillo que defendiese la ciudad.
Pero no será hasta un siglo después, en 1449, cuando Pedro Sarmiento, Conde de Salinas, ocupe la villa y obligue a los mirandeses a demoler la vieja iglesia de Santa María y bajar la piedra al llano para iniciar entre sus muros la construcción de una fortaleza con el fin de intentar hacerse con el control del comercio de la sal, pero un ejército enviado desde Burgos recupera la localidad y no se llegará a construir el castillo. Unos años después, el hijo de Pedro, Diego Sarmiento, volverá a apoderarse de la villa y esta vez convertirá -“con muchos e fuertes hedeficios de torres e cubos e almenas e barbacanas e cabas”- la Iglesia de Santa María en fortaleza, utilizando sus capillas como establos y profanando las sepulturas para construir los cimientos del edificios. La construcción estaba concluida para finales de la década de los ochenta del siglo XV, y desde ella se logró dominar el paso de Ebro.
Hasta el siglo XVIII el Castillo será propiedad de los Duque de Híjar, que habían emparentado con los Sarmiento, y en 1772 por una sentencia de la Chancillería de Valladolid pasa a ser patrimonio de la Corona.
Las referencias al Castillo en las fuentes documentales durante este periodo son muy numerosas: derrumbes, reparaciones, herencias, lugar de presidio y acuartelamiento... Pero su deterioro es enorme, pues había desaparecido su función militar, y desde 1780 se utiliza como granero y corral.
En el siglo XIX vuelve a ser nuevamente ocupado por las tropas. Durante la Guerra de la Independencia lo utilizaron los franceses, quienes lo remodelarán, destruyéndolo en su retirada. Con l Trienio Liberal (1820-1823) y las Guerras Carlistas volvió a cumplir su función, siendo reconstruido y utilizado como Cuartel General del Ejército Isabelino. Tras la tercera Guerra Carlista volvió a quedar abandonado y se fue deteriorando progresivamente.
En 1897 el Estado lo saca a pública subasta, siendo adquirido por el Ayuntamiento mirandés, pero a consecuencia de la ruina que amenazaba al edificio el Consistorio acordó su demolición parcial en 1903. Unos años más tarde, en 1913, se construyeron sobre el solar en que se asentaba los depósitos de agua que servirían para abastecer al vecindario.
Del antiguo Castillo se conservan un amplio tramo de muralla de la cara este y varios tramos de la muralla, dos torreones y un contrafuerte de la cara norte. El resto permanece oculto y enterrado bajo la superficie de La Picota.
Desde hace varios años se viene trabajando en la puesta en valor de este elemento patrimonio, declarado Bien de Interés Cultural en 1949.
Actualmente, gracias a una subvención procedente de los fondos FEDER de la Unión Europea, se están realizando diversos trabajos arqueológicos encaminados a su estudio y recuperación. Estos permitirá obtener datos sobre la ocupación del Cerro de La Picota por los primitivos habitantes de Miranda, y de las evoluciones y fases constructivas del Castillo, elemento arquitectónico desde el que se dominaba la amplia vega mirandesa y que sirvió de punto de control del comercio que transitaba por este cruce natural de caminos que es Miranda de Ebro.
|